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viernes, 28 de septiembre de 2012

Psicología online: Beneficios y eficacia de la terapia online.



La aplicación de las nuevas tecnologías al campo de la salud se lleva desarrollando desde el siglo pasado, empezando por el tratamiento de imágenes para establecer diagnósticos, pasando por las bases de datos biomédicas, la inteligencia artificial, etc. Las TICs (Tecnologías de la Información y Comunicación) también han llegado a la Salud. De hecho, ya se acuña el concepto de Salud 2.0., un nuevo concepto que se basa en una visión innovadora del modelo de sanidad, empujado por los nuevos paradigmas económicos, organizativos y sociales.

En el caso de la psicología, el uso de las TICs como herramienta de terapia es más reciente. Hablamos de la intervención a través de Internet. Las nuevas tecnologías brindan muchas posibilidades para el trabajo del psicólogo en la atención online, dependiendo del objetivo terapéutico que se persiga. Si atendemos a la simultaneidad temporal de la interacción psicólogo y usuario, la intervención puede realizarse a través de chat, teléfono o videoconferencia; estas modalidades son las que más se acercan a la sesión psicológica tradicional. Si no se da esa coincidencia temporal se puede utiliza el correo electrónico, los foros, etc. Éstos últimos sirven para hacer seguimientos y promueven la reflexión y la expresión emocional.
La utilización de estas herramientas no requiere cambios en los principios y la ética, la base a seguir es el Código Deontológico, lo único que cambia es el medio de comunicación.

Algunas ventajas de la terapia online pueden ser las siguientes:

- Se aumenta la cobertura y el acceso a personas con circunstancias personales especiales, como discapacitados con dificultades de movilidad y otras personas que deben recorrer grandes distancias para recibir terapia. Es decir, desaparecen las barreras arquitectónicas.
- Permite el seguimiento entre las sesiones de la intervención, sobre todo gracias al correo electrónico, lo que motiva al demandante de ayuda psicológica en los ejercicios para casa y facilita resolver dudas de forma más inmediata.
- Posibilita a la persona tener las sesiones más adaptadas a su horario, ahorrando tiempo y manteniendo la discreción.
- Las herramientas que se utilizan no requieren un conocimiento especial, son fáciles de usar y son bastante accesibles.

- Al existir diferentes modalidades de psicología online, nos permite también adaptarnos a distintas formas de intervención, desde una sesión completa, resolución de dudas, consultas sencillas o consejos psicológicos.

Por otro lado, aunque los estudios realizados hasta el momento para comprobar la eficacia de la psicología online muestran resultados positivos, también existen algunos inconvenientes, por ejemplo no sirve para todos los casos, se pierde parte de la comunicación no verbal, elemento fundamental en programas de intervención de habilidades sociales. Además hay técnicas difíciles de aplicar como la relajación, etc.

En CPC siempre recomendamos, mientras sea posible, tener una primera sesión presencial con el objetivo de realizar una evaluación exhaustiva. Después se diseñará el programa online en función de las necesidades de la persona.

En resumen, si cambiamos nuestros paradigmas, la psicología online se puede convertir en una magnífica alternativa a la atención psicológica tradicional.

miércoles, 29 de agosto de 2012

El PSICOPATA COTIDIANO



En estos días, cada vez que oímos las noticias, todos nos horrorizamos cuando nos cuentan lo que alguien ha podido llegar a hacer con sus hijos, y no nos ‘llega el entendimiento’ para asimilar una cosa así. 
Cuando hablamos de psicópatas pensamos en personajes como Jack El Destripador, u otros asesinos en serie. El cine ha dejado impresa la idea de que el psicópata es un personaje con gusto por el dolor ajeno. Tendemos a pensar que el psicópata es aquella persona capaz de cometer los crímenes más atroces, si bien es cierto esto, también existen personas que no por no cometer actos delictivos, dejan de ser psicópatas.
Para zozobra de algunos… el tema es más complejo. Hay personas que no delinquen, que están integradas en la sociedad y que sin embargo, presentan rasgos psicopáticos y casi todos nosotros hemos sufrido sus consecuencias. Se nos ha podido presentar en forma de  jefe déspota, pareja manipuladora o amigo emocionalmente explotador. El divulgador científico Eduardo Punset trató de confirmarlo con el doctor Robert Hare, una autoridad en psicología criminal. La respuesta que obtuvo fue concluyente: “Es completamente cierto”. 
Este investigador explica que la única característica ineludible en un psicópata es que carece de emociones, de la capacidad de situarse en el lugar de otra persona para siquiera imaginar su sufrimiento, “es como intentar explicarle los colores a un daltónico”. Este fenómeno ha sido ampliamente investigado en laboratorio mediante un análisis de la reacción neurológica de estos individuos ante estímulos como fotografías o textos. “Si le mostramos la palabra violación a un psicópata, la entiende como una palabra neutra, como mesa, silla o árbol. Las zonas del cerebro relacionadas con las emociones, simplemente no se activan como deberían. Gracias a sus consejos, la policía estadounidense ha logrado resolver varios casos atribuidos a psicópatas. En la entrevista para Punset, por ejemplo, se cuenta el caso de un asesino en serie al que se atribuía ocho crímenes, pero solo se podían probar tres. Los investigadores trataron de apelar a la imagen de las familias de sus víctimas para hacerlo confesar, pero no lo conseguían. Tras una charla con Hare, los policías cambiaron de estrategia: le dijeron que no podía considerarse un asesino en serie porque “apenas” había matado a tres personas. El individuo confesó. Habían apelado a su propia forma de entender las cosas.
Otra característica común es la instrumentalización de las relaciones, “cosifican” a las personas, que se convierten en herramienta para conseguir sus objetivos. Todo ello, en ocasiones, integrado en alguien con un encanto especial, que goza de una gran capacidad verbal, que les sirve como técnica de persuasión. Otros expertos añaden que no siempre son líderes, también nos podemos encontrar con una ‘persona gris’.
La sociedad no ayuda mucho a minimizar el impacto y el alcance de éstos. Se valora de forma positiva este tipo de personalidad, confundiendo estos rasgos con capacidad de decisión, seguridad en uno mismo y determinación en la consecución de sus objetivos.
Quizás el futuro y las diferentes líneas de investigación que se están llevando a cabo traigan nuevos abordajes para el tratamiento de la psicopatía, mientras, debemos confiar en nuestro criterio para mantenernos alejados de sus manipulaciones.


 

                                                                                                                                       



miércoles, 27 de junio de 2012

RESILIENCIA


Qué tienen en común Ana Frank, Harry Potter, el Patito Feo, Blancanieves, Steve Jobs, Nelson Mandela, Irene Villa, Roman Polanski, Primo Levi y Stephen Hawking. Todos ellos  han sufrido amenazas o situaciones realmente duras y difíciles, y en lugar de hundirse y mostrarse como víctimas de sus circunstancias, han salido adelante prosperando en diversas áreas y utilizando estas desafortunadas experiencias para crecer y fortalecerse ¿porqué algunas personas frente a situaciones adversas o amenazas graves contra su salud y desarrollo logran salir adelante y llegan a desarrollarse de forma adecuada, mientras que todo predice una evolución negativa? Porque estas personas han desarrollado la capacidad de resiliencia; este concepto surge del campo de la física y se refiere a las propiedades de objetos elásticos, que absorben el impacto de una fuerza exterior, se adaptan y cambian de forma sin romperse y cuando cesa la presión recuperan su forma original, como por ejemplo un muelle. En psicología, por tanto sería la capacidad de adaptación a las adversidades de la vida y, ya no sólo adaptarse, sino avanzar y salir fortalecidos de dicho cambio. Capacidad que probablemente sea tan antigua como la humanidad, y, seguramente fue la única manera que tuvieron muchos pueblos y personas que fueron capaces de resistir frente a la destrucción, y aún así construir algo positivo.
¿Cómo podemos lograr ser más resistentes? Debemos fomentar ciertos pilares sobre los que apoyarnos para ser más resilientes. Un elemento necesario es la conexión afectiva con los demás, aunque sólo sea con una persona como sucede por ejemplo con Hawking y el apoyo de su mujer cuando supo que padecía ELA; también será importante el autocontrol, ya que nos permite crear estrategias a largo plazo, así como gobernar nuestras emociones,  lo que permite priorizar y tomar decisiones,  que será fundamental cuando nos enfrentamos a un gran cambio. Otro elemento fundamental de la resiliencia es localizar y mantener el centro de control dentro de uno mismo.  Ante las amenazas, las personas que piensan que el control está en sus manos responden mejor y se enfrentan de forma más eficaz a la adversidad que quienes sienten que  no controlan.  Es más, quienes creen que la situación depende de fuerzas externas como la suerte o el destino, por ejemplo, responden con pasividad y resignación.
Para ser más resistentes, será importante también desarrollar un concepto propio descriptivo que quede intacto a pesar de posibles cambios en su cargo, su papel en relación con los demás, su nivel de ingresos o su fuerza física; tal y como le sucedió a Steve Jobs que, a pesar de que le echasen de la empresa que él mismo contribuyó a crear, continuó creciendo ya que su autoconcepto no residía en formar parte del equipo de Apple, iba más allá.
La perspectiva favorable de las cosas no la podíamos olvidar pues supone un ingrediente esencial de la resiliencia humana, esto nos protegerá de la indefensión; posiblemente esta perspectiva contribuyó a que Irene Villa se “volviese a levantar”. Tener un estilo atribucional positivo hará que seamos capaces de cambiar las cosas al saber que depende de nosotros; si caemos en la indefensión nos guiaremos por el pensamiento de que “no merece la pena hacer nada, porque haga lo que haga nada cambiará”.
Otro pilar importante que nos hace ser más resilientes será el ‘tener motivos para vivir’. Tener un significado de nuestra existencia nos tranquiliza, fortalecemos la motivación para soportar el dolor y luchar para vencer la adversidad. Todas las personas y personajes citados al principio tenían un porqué vivir a pesar de las adversidades y reveses sufridos, ya sea crear un móvil con un solo botón, casarse y tener hijos, publicar una novela, conseguir una democracia multirracial en Sudáfrica, estudiar los agujeros negros... Como dijo Nietzsche: “quién tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo vivir”.

lunes, 28 de mayo de 2012

LOS PICAPEDREROS


Un filósofo se encontraba de peregrinaje y observa a un hombre muy cansado que está picando piedras, le pregunta: “¿qué está haciendo señor?”. “Acaso no ve, pico piedras; es duro, me duele la espalda, tengo sed, tengo calor. Practico un sub-oficio, soy un sub-hombre”. Continúa y ve más lejos a otro hombre que pica piedras y que no se ve tan mal. “¿Señor, qué hace?” – “Gano mi vida. Pico piedra, no he encontrado otro oficio para alimentar a mi familia, estoy contento de tener éste”. El peregrino continúa su camino y se aproxima a un tercer picapedrero que se muestra radiante y sonriente y le hace la misma pregunta, y este responde: “yo señor, construyo una catedral”.
El hecho es el mismo, la atribución de sentido es completamente diferente. Cuando se tiene una catedral en la cabeza, no se pica piedra de la misma manera.
El estilo atribucional modula el desamparo aprendido. Esto significa que cuando más pesimistas y extremistas sean las cosas que nos decimos, como le ocurre al primer picapedrero, más desamparados e indefensos nos sentiremos y actuaremos de acuerdo a ello.
El estilo atribucional positivo del tercer picapedrero minimiza el impacto de las desgracias, por supuesto que se ha encontrado o se encontrará con adversidades que pueden desbaratar su vida, sin embargo será capaz no sólo de adaptarse, sino de avanzar y de salir fortalecido de dicha desgracia pues es una persona resistente, un individuo que ha desarrollado su resiliencia, que es precisamente eso, la capacidad de adaptación a las adversidades de la vida, de avanzar y fortalecerse. Y no sólo eso, sino que probablemente nuestro “picapedrero positivo” considerará que el control está en sus manos (será él quién construya una catedral); lo que le movilizará para el cambio de forma segura y eficaz y le hará resiliente ya que ubicar el centro de control dentro de uno mismo evita que respondamos a las adversidades con pasividad y resignación pues el responsable de lo que está pasando será uno mismo y, por tanto, el único que podrá cambiarlo será la propia persona y no esperará a factores externos que puede que no lleguen nunca.
Por ello, la resiliencia resulta algo fundamental en cualquier persona, ahora y antes, pues éste no es un concepto novedoso; de manera que cada vez que encontremos un obstáculo, sepamos deformarnos como un muelle, para después volver a la forma original e incluso ir más allá y convertir una desgracia en un acontecimiento afortunado que cambia tu vida de una forma extraordinaria que nunca imaginaste. No sólo la supera, tu vida es mejor que antes. Para ello no debemos perder nuestro objetivo, tal y como hacía el segundo y el último picapedrero, tener un autoconcepto descriptivo y no basado en el cargo que se ostente o en la fuerza, dinero o amigos que se tiene y saber que sólo nosotros mismos seremos quien podemos cambiar las circunstancias que se nos dan en la vida.
Si nos toca picar piedras, ¡que por lo menos sea para construir una catedral!

lunes, 30 de abril de 2012

Seguimos convirtiendo a nuestro cerebro en aliado


¿Sabes que el 90% de las preocupaciones que tenemos cada día nunca sucederán, que las personas somos más felices cuando tomamos nuestras propias decisiones y que con un cuarto de segundo que te des, te puedes cuestionar lo que haces?

Convencer al cerebro de que la vida está para ser vivida y no pensada

Biológicamente hablando nos han enseñado a que debemos estar preocupados porque todo lo que ocurra fuera nos pueda dañar. El responsable es nuestro propio cerebro que, a través de la amígdala, nos hace estar pendientes de donde nos pueden hacer daño. Eso hace que pensemos más la vida y no la disfrutemos y por eso el ser humano está más pendiente de lo que no está haciendo.

¿Cómo cambiar esa realidad?

Víctor Frankl, en 'El hombre en busca de sentido', dice que la última libertad del ser humano es la elección de la actitud, que es la predisposición con la que nos enfrentamos a la realidad. En la medida en la que puedas modificar estos filtros también tenemos la posibilidad de tener múltiples pensamientos sobre una realidad. 

Otro aspecto importante es la atención consciente. Con esa consciencia se generan alternativas. Según el neurocirujano Benjamin Libet hay un cuarto de segundo de retardo entre el momento en el que una persona siente un impulso y entre el momento en el que actúa. Si te das ese cuarto de segundo para poner atención consciente, te puedes cuestionar las decisiones. Me paro para elegir mejor. Eso es poner conciencia. Y aunque parezca mentira, se puede hacer, como siempre, es cuestión de entrenamiento. ¿Cómo? Por ejemplo, parar tres o cuatro veces al día y crearse una cultura de pensar aunque sea un minuto o dos, a plantearse lo que uno hace. 

Por otro lado, la autoexigencia y el perfeccionismo hace que nos autovigilemos constantemente y no disfrutemos. En lugar de perfeccionismo es preferible la excelencia, que está al servicio de ser mejor. Michael Jordan dijo en una ocasión: "He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. 26 veces han confiado en mí para tomar el tiro que ganaba el juego y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y eso es por lo que tengo éxito". Eso es la excelencia.

lunes, 20 de febrero de 2012

¡ENTRENA TU CEREBRO!


Diversos estudios han demostrado que un minuto ‘enfrascados’ en un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios en el funcionamiento del cerebro y en el sistema hormonal. Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad. La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral.


¿Podemos cambiar nuestro cerebro con ‘buenas palabras’?

Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metafórica. Ahora sabemos que es literal: "Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro".

Así que, según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

Las palabras por sí solas pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales.

¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide desarrollarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.

Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando, hemos creado hábitos. Por eso debemos entrenar nuestro cerebro para liberarnos de esos automatismos y ‘desaprender’ los hábitos no adecuados adquiridos a través del tiempo y la repetición.

¿Cómo lo hago?

Cambie hábitos de pensamiento. Cuando decimos "voy a hacer esto" y no lo hacemos, alteramos físicamente nuestro cerebro.

Hasta ahora lo decían los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

Pero lo más importante para modificar estos hábitos de pensamiento es la ACCIÓN, nuestro comportamiento ayuda a cambiar las formas de pensar que no nos funcionan. Por eso es muy importante estar alerta a lo que hacemos y proponernos un cambio. Veremos que poco a poco empezaremos a ver las cosas de otra manera y el círculo vicioso se convierte en ‘círculo virtuoso’.