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lunes, 30 de junio de 2014

EDUCAR EL TALENTO



Podemos definir "Talento" como la capacidad o una aptitud notable para desempeñar una actividad. Lo podemos considerar desde el sentido de ‘potencial’, es decir, un conjunto de aptitudes que se pueden desarrollar en mayor o menor medida en función de distintas variables (como el entorno, el tipo de educación, la forma de aprender, etc)..

A todos nos parece muy bien esto del talento, nos parece una cualidad deseable. Y nos preocupamos en cómo desarrollarlo en nuestros niños y niñas. Pero esto no es de un día para otro. El talento es un hábito y, como todos los hábitos, necesita constancia y esfuerzo.

 Howar Gardner, psicólogo de la Universidad de Harvard, ha elaborado una importante teoría para el tema educativo: la teoría de las inteligencias múltiples. Explica que hay muchos tipos de inteligencia (espacial, musical, lingüística, lógico-matemática, cinética, comprenderse a sí mismo y relacionarse con los demás), y que cada persona puede destacar más en una de ellas. En este sentido, también existen varios tipos de talento y podemos ayudar al niño a descubrir el suyo.

El talento no es innato, no viene de nacimiento. Combinando motivación con educación (conocimientos, gestión de las emociones, hábitos y actitudes –esfuerzo, resistencia a la frustración), el cerebro se desarrolla y termina por adquirir capacidades.


“Un maestro es alguien que se vuelve progresivamente innecesario” (Thomas Carruters)


lunes, 19 de mayo de 2014

MATAR LA VACA



Un viejo maestro decidió visitar junto a su joven aprendiz la casa más pobre y destartalada de la aldea. Allí malvivía una familia muy humilde con una sola posesión, una vaca, cuya escasa leche les alimentaba malamente, pero les alimentaba al fin y al cabo. El padre, hospitalario, les invitó a pasar la noche junto a su familia. A la mañana siguiente, muy temprano, el maestro comentó a su discípulo: “Ha llegado la hora de la lección”. Y el maestro sacó un largo cuchillo y mató a la vaca. El joven se preguntó qué clase de lección le acababa de dar su maestro: ¿Dejar a una familia sin su sustento?...

Un año más tarde, el maestro junto a su discípulo volvieron a la aldea y donde se encontraba la casa destartalada de la familia, encontraron una casa grande y bastante lujosa. Vieron salir de ella al padre de la familia, que no sospechaba que el maestro y su discípulo fueron los responsables de la muerte de su pobre vaca. El padre les comentó que aquella vaca había sido el sustento de su familia, pero que cuando vieron la vaca muerta, fueron conscientes de que tenían un grave problema y que algo tenían que hacer.

El padre les comentó que adecentaron una parcela de terreno junto a su casa, compraron algunas semillas, sembraron patatas y algunas legumbres para alimentarse. Al poco, dijo, producíamos más de lo que necesitábamos para comer, y así empezamos a vender el excedente. Con el dinero que ganamos compraron una casa más grande y más terrenos para producir más y más alimentos…

Mientras el padre de familia seguía explicando como había cambiado su vida, el joven discípulo se dio cuenta de que aquella vaca había sido el motivo que mantenía a toda la familia atada a una vida de conformismo, mediocridad y de falsa seguridad.
Dr. Camilo Cruz

Esta fábula nos sirve para reflexionar sobre estar en una postura conformista y mediocre. Representa todo hábito que nos impide crecer, y no tomar una decisión en nuestras vidas.
Todos llevamos nuestras vacas a cuestas, algunas conscientes y otras no. Y aunque seamos conscientes, las seguimos cuidando y alimentado, ¿por qué? Pues porque las vacas nos instalan en una zona de confort.
Una vaca puede ser una excusa, o bien un pensamiento ilógico que te paraliza y no te deja actuar. En ocasiones las vacas toman la forma de falsas creencias que no te permiten utilizar tu potencial al máximo. Las justificaciones son otro tipo de vaca que te paralizan y no te dejan actuar. La razón es muy sencilla: mientras puedas justificar algo, no te verás en la necesidad de remediarlo.
Muchas veces nos aferramos a personas, situaciones o cosas, por comodidad, seguridad o conformismo. Nos hemos convencido de que las cosas no se pueden cambiar, o que cambiarlas puede ser demasiado difícil para nosotros. Un aspecto que hay detrás de esta actitud es el MIEDO, que nos ‘ata’ a lo que nos da seguridad y nos impide avanzar en otras experiencias distintas.
Entonces, ¿cómo hacemos para  ‘matar a nuestra vaca’?
- Pensar que no tenemos nada seguro. Lo que creemos que no va a cambiar (trabajo, salud, relaciones sociales) puede dar un vuelco sin esperarlo y nos cogerá desprevenidos.
- Asumir que ‘matar a la vaca’ puede ser una tarea complicada, pero es necesario para obtener consecuencias positivas.
- Confiar en nuestros recursos personales y aprender a buscar ayuda en los demás.

“Es más valiente el que vence a sus miedos que aquel quien vence a sus enemigos, porque la victoria más grande es sobre uno mismo”. - Aristóteles



lunes, 31 de marzo de 2014

NUESTRO ESTRÉS


 
Aunque es cierto que las condiciones de vida actuales provocan importantes respuestas de estrés en las personas, es difícil decir que sean mayores o menores que las que provocó el estrés en otra época. Además, las investigaciones sobre el estrés coinciden en señalar que la forma en que las personas percibimos, interpretamos y tratamos de hacer frente a estas situaciones es más importante que las situaciones en sí, para provocar respuestas de estrés. 
 
Es verdad que se asocian múltiples aspectos negativos al exceso de estrés, pero eso no quiere decir que el estrés en sí sea algo a rechazar o desarraigar de nuestra vida. El estrés en cantidades y condiciones adecuadas no solo no es malo sino algo necesario para tener una vida satisfactoria. Por otra parte en la actualidad se han desarrollado técnicas capaces de controlar con eficacia el estrés y sus consecuencias negativas. Estas técnicas pasan por la intervención en los distintos sistemas: fisiológico, motor y cognitivo.

Por otro lado, es importante conocer cómo se activa el mecanismo que provoca el estrés, el vídeo que incluimos en la entrada de este mes, nos enseña de forma muy didáctica su funcionamiento.



viernes, 28 de febrero de 2014

EL AUTOBÚS Y LOS PASAJEROS


Imagínese que usted es el conductor de un autobús con muchos pasajeros. Los pasajeros son pensamientos, sentimientos, recuerdos, experiencias y todas esas cosas que uno tiene en su vida. Es un autobús con una única puerta de entrada, y una de salida, pero muy muy estrecha. Algunos de los pasajeros son muy desagradables y con una apariencia peligrosa.
Mientras usted conduce el autobús algunos pasajeros comienzan a amenazarle diciéndole lo que tiene que hacer, dónde tiene que ir, ahora gire a la derecha, ahora vaya más rápido, etc., incluso le insultan y desaniman, eres un mal conductor, un fracasado, nadie te quiere… Usted se siente muy mal y hace casi todo lo que le piden para que se callen, se vayan al fondo del autobús durante un rato y así le dejen conducir tranquilo.

Pero algunos días se cansa de sus amenazas, y quiere echarlos del autobús, pero no puede y discute y se enfrenta con ellos. Sin darse cuenta, la primera cosa que ha hecho es parar, ha dejado de conducir y ahora no está yendo a ninguna parte. Y además los pasajeros son muy fuertes, resisten y usted no puede bajarlos del autobús. Así que resignado vuelve a su asiento y conduce por donde ellos mandan para aplacarlos.
De esta forma, para que no le molesten y no sentirse mal usted empieza a hacer todo lo que le dicen y a dirigir el autobús por dónde le dicen para no tener que discutir con ellos ni verlos. Usted hace lo que le ordenan y cada vez lo hace antes, pensando en sacarlos de su vida. Muy pronto, casi sin darse cuenta, ellos ni siquiera tendrán que decirle “gire a la izquierda”, sino que usted girará a la izquierda para evitar que los pasajeros se echen sobre usted y le amenacen.
Así, sin tardar mucho, empezará a justificar sus decisiones de modo que casi cree que ellos no están ya en el autobús y convenciéndose de que está llevando el autobús por la única dirección posible. El poder de estos pasajeros se basa en amenazas del tipo “si no haces lo que te decimos, apareceremos y haremos que nos mires, y te sentirás mal”. Pero eso es todo lo que pueden hacer. Es verdad que cuando aparecen estos pasajeros, pensamientos y sentimientos muy negativos, parece que pueden hacer mucho daño, y por eso usted acepta el trato y hace lo que le dicen para que le dejen tranquilo y se vayan al final del autobús donde no les pueda ver.

¡Intentando mantener el control de los pasajeros, en realidad ha perdido la dirección del autobús! Ellos no giran el volante, ni manejan el acelerador ni el freno, ni deciden dónde parar. El conductor es usted.


lunes, 20 de enero de 2014

OTRO ELEMENTO EDUCATIVO: NUESTROS PARADIGMAS



Un paradigma es una teoría, un modelo o explicación de alguna cosa. Los consideramos ‘mapas’ que pueden clasificarse en dos categorías principales: mapas del modo en que son las cosas y mapas del modo en que deberían ser. Con esto interpretamos todo lo que experimentamos, también a los hijos y su educación.
Cuanta más conciencia tengamos de nuestros paradigmas, en mayor grado podremos someterlos a la prueba de la realidad. Así lograremos una visión de nosotros mismos, los demás y el mundo mucho más amplia.
Esto nos permite sacar las siguientes conclusiones:

-      Las influencias que obran en nuestras vida (familia, escuela, trabajo...) tienen un efecto silencioso en nosotros y contribuyen a dar forma a nuestros paradigmas.
-     Tales paradigmas son la fuente de nuestras actitudes y conductas. Tratar de cambiar éstas a la larga es inútil si no examinamos nuestros paradigmas.
-      Tendemos a pensar que vemos las cosas como son. Pero no es así. Vemos el mundo como nos hemos condicionado para verlo.

Algunos paradigmas están guiando la educación que proporcionamos a los hijos, pues éstos explican las actitudes que tomamos en cuanto a su educación y orientan nuestras conductas. En pocas ocasiones nos cuestionamos lo válidas o fiables que son nuestras interpretaciones de la vida o nuestro modo de educar a los hijos. Pero lo cierto es que existen ciertos paradigmas que pueden estar manteniendo un problema conductual de nuestro hijo debido a las conductas que se llevan a cabo guiadas por dicho paradigma.
A continuación exponemos algunos ejemplos de esos paradigmas, fuente de ciertas conductas poco adecuadas para el niño o adolescente, que nos pueden hacer reflexionar.

“LOS HIJOS SON LO MÁS IMPORTANTE POR ENCIMA DE TODO”
Los padres pierden autonomía, su propia vida pasa a “un segundo plano” y su autoconcepto sólo reside en ser padres.
“Yo antes era Elena, y cuando nació mi hija Sara pasé a ser la madre de Sara”.

EJEMPLO:

Los padres hablan entre sí o con otro adulto y el niño interrumpe.

o   REACCIÓN DE LOS PADRES INADECUADA: dejan de hablar para atender al hijo. Éste aprende que lo importante y lo primero siempre es él. Que sus padres están sólo para atenderle.
o   MÁS ADECUADO: “ahora estoy hablando yo, cuando termine, puedes decir lo que quieras”. Respeto al adulto y a la vida de los padres como adultos. Los padres, ahora que tienen hijos, no son sólo padres; éste es un rol más que desempeñan y por tanto, no el único. 

“A UN HIJO HAY QUE CUIDARLO Y PROTEGERLO FRENTE A TODO”
Sobreprotección. El niño no adquiere suficiente autonomía ni autoestima debido a que los padres no le “han permitido” equivocarse. Siempre han estado ahí para solucionar cualquier problema. Producimos chicos con baja tolerancia a la frustración, pues nunca antes (siendo niños) se enfrentaron a ella. 

EJEMPLO:

Mientras el niño hace los deberes encuentra dificultades y manifiesta que no sabe realizar la tarea y que por tanto no la hace. (Frustración)

o   REACCIÓN DE LOS PADRES INADECUADA: “es que es muy difícil, pobrecito. El profesor le manda demasiado”. Lo hace por él o le permite abandonar la tarea. “mañana se lo dices al profesor, no lo hagas”.
o   MÁS ADECUADO: identificar el sentimiento de frustración, enseñar al niño a que debe encontrar él primero la solución; cuando lo haya intentado, entonces buscar ayuda; reforzar la tolerancia a la frustración.

“SU PADRE/MADRE ES MUY AUTORITARIO, ¡POBRECITO!, HE DE PROTEGERLO FRENTE A ÉL” 

Este pensamiento en el que uno de los progenitores va de “salvador” frente al otro que es “el malo” debilita la autoridad de ambos. Se produce una ruptura del consenso que debe haber entre los padres en cuanto a las normas y a la forma de educar e inculcar valores, responsabilidades, etc. 

EJEMPLO:

Llega más tarde de la hora que se fijó para que volviese a casa.

o   REACCIÓN DE LOS PADRES INADECUADA: “¿Porqué llegas tarde? Se te dijo a una hora y no lo has cumplido. ¡Muy mal! ... que no se entere tu padre que si no ya sabes que va a ser peor”. Se produce una incoherencia y se está reforzando la conducta inadecuada protegiéndole de las posibles consecuencias.
o   MÁS ADECUADO: Antes de salir, se consensua y discute entre los tres (padres e hijo) cuál será el coste de incumplir la norma, y ésta debe cumplirse en el caso de que no lo realice bien. Control de contingencias.

“DEBO CUIDAR EN TODO MOMENTO DE MI HIJO, TODAVÍA NO ES CAPAZ DE HACER ESTO POR SÍ SOLO”  “MI HIJO YA NO CUENTA CONMIGO, ESO NO PUEDE SER, DEBE NECESITARME SIEMPRE”

Estos pensamientos llevan consigo la sensación de pérdida de control sobre la vida de los hijos. El objetivo es criar una persona independiente capaz de desenvolverse en la vida por sí mismo sin tener que recurrir a sus padres para todo. Por tanto, este pensamiento no tiene cabida con esto, pues con él, criaremos niños dependientes e inseguros.

EJEMPLO:

El adolescente se va con sus amigos, cada vez pasa menos tiempo en casa y el tiempo de ocio lo pasa con los amigos en lugar de en familia.

o   REACCIÓN DE LOS PADRES INADECUADA: Controlar. Cuando no está en casa mira en su habitación sus cosas personales, le mira el móvil... Los padres ven peligrar su rol de “padre protector” y de aquél que es la referencia para su hijo de forma que se sienten inseguros.
o   MÁS ADECUADA: Negociar. Fomentar la comunicación, conocer su grupo de amigos, fomentar una cierta autonomía dejando claro que ésta requiere una cierta responsabilidad. Se debe permitir que tomen decisiones y que las pongan en práctica con sus propios recursos. Y, por supuesto, respetar su espacio e intimidad.


“A MI HIJO LE DARÉ LO QUE YO NO TUVE”
Parece que con esto, los padres, no quieren que sus hijos lo pasen mal porque no tengan cosas que deseen, de forma que se las dan de inmediato “para que no sufran”. Con ello, el niño se volverá incapaz de esperar para recibir un refuerzo, es decir, no será capaz de demorar las gratificaciones lo que conlleva una ausencia de autocontrol. Buscarán la inmediatez, con lo que objetivos más complejos y a largo plazo (aunque más gratificantes) perderán interés para ellos. 

EJEMPLO:           

               ♣ Hoy hay para comer pescado, pero al niño no le gusta…

o   REACCIÓN DE LOS PADRES INADECUADA: Aunque en un principio insisten, ante la continua negativa del niño: “pobrecito, no se va a quedar sin comer”, le preparan otra comida.
o    MÁS ADECUADO: Dejarle un tiempo suficiente el plato en la mesa y si continúa sin comerlo retirarlo, pero jamás darle después otro alimento, del tipo que sea, pues así solo conseguiremos reforzar la conducta de no comer el pescado. Por otro lado, si acaba por comerlo no debemos olvidar reforzar positivamente.