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lunes, 28 de mayo de 2012

LOS PICAPEDREROS


Un filósofo se encontraba de peregrinaje y observa a un hombre muy cansado que está picando piedras, le pregunta: “¿qué está haciendo señor?”. “Acaso no ve, pico piedras; es duro, me duele la espalda, tengo sed, tengo calor. Practico un sub-oficio, soy un sub-hombre”. Continúa y ve más lejos a otro hombre que pica piedras y que no se ve tan mal. “¿Señor, qué hace?” – “Gano mi vida. Pico piedra, no he encontrado otro oficio para alimentar a mi familia, estoy contento de tener éste”. El peregrino continúa su camino y se aproxima a un tercer picapedrero que se muestra radiante y sonriente y le hace la misma pregunta, y este responde: “yo señor, construyo una catedral”.
El hecho es el mismo, la atribución de sentido es completamente diferente. Cuando se tiene una catedral en la cabeza, no se pica piedra de la misma manera.
El estilo atribucional modula el desamparo aprendido. Esto significa que cuando más pesimistas y extremistas sean las cosas que nos decimos, como le ocurre al primer picapedrero, más desamparados e indefensos nos sentiremos y actuaremos de acuerdo a ello.
El estilo atribucional positivo del tercer picapedrero minimiza el impacto de las desgracias, por supuesto que se ha encontrado o se encontrará con adversidades que pueden desbaratar su vida, sin embargo será capaz no sólo de adaptarse, sino de avanzar y de salir fortalecido de dicha desgracia pues es una persona resistente, un individuo que ha desarrollado su resiliencia, que es precisamente eso, la capacidad de adaptación a las adversidades de la vida, de avanzar y fortalecerse. Y no sólo eso, sino que probablemente nuestro “picapedrero positivo” considerará que el control está en sus manos (será él quién construya una catedral); lo que le movilizará para el cambio de forma segura y eficaz y le hará resiliente ya que ubicar el centro de control dentro de uno mismo evita que respondamos a las adversidades con pasividad y resignación pues el responsable de lo que está pasando será uno mismo y, por tanto, el único que podrá cambiarlo será la propia persona y no esperará a factores externos que puede que no lleguen nunca.
Por ello, la resiliencia resulta algo fundamental en cualquier persona, ahora y antes, pues éste no es un concepto novedoso; de manera que cada vez que encontremos un obstáculo, sepamos deformarnos como un muelle, para después volver a la forma original e incluso ir más allá y convertir una desgracia en un acontecimiento afortunado que cambia tu vida de una forma extraordinaria que nunca imaginaste. No sólo la supera, tu vida es mejor que antes. Para ello no debemos perder nuestro objetivo, tal y como hacía el segundo y el último picapedrero, tener un autoconcepto descriptivo y no basado en el cargo que se ostente o en la fuerza, dinero o amigos que se tiene y saber que sólo nosotros mismos seremos quien podemos cambiar las circunstancias que se nos dan en la vida.
Si nos toca picar piedras, ¡que por lo menos sea para construir una catedral!

lunes, 30 de abril de 2012

Seguimos convirtiendo a nuestro cerebro en aliado


¿Sabes que el 90% de las preocupaciones que tenemos cada día nunca sucederán, que las personas somos más felices cuando tomamos nuestras propias decisiones y que con un cuarto de segundo que te des, te puedes cuestionar lo que haces?

Convencer al cerebro de que la vida está para ser vivida y no pensada

Biológicamente hablando nos han enseñado a que debemos estar preocupados porque todo lo que ocurra fuera nos pueda dañar. El responsable es nuestro propio cerebro que, a través de la amígdala, nos hace estar pendientes de donde nos pueden hacer daño. Eso hace que pensemos más la vida y no la disfrutemos y por eso el ser humano está más pendiente de lo que no está haciendo.

¿Cómo cambiar esa realidad?

Víctor Frankl, en 'El hombre en busca de sentido', dice que la última libertad del ser humano es la elección de la actitud, que es la predisposición con la que nos enfrentamos a la realidad. En la medida en la que puedas modificar estos filtros también tenemos la posibilidad de tener múltiples pensamientos sobre una realidad. 

Otro aspecto importante es la atención consciente. Con esa consciencia se generan alternativas. Según el neurocirujano Benjamin Libet hay un cuarto de segundo de retardo entre el momento en el que una persona siente un impulso y entre el momento en el que actúa. Si te das ese cuarto de segundo para poner atención consciente, te puedes cuestionar las decisiones. Me paro para elegir mejor. Eso es poner conciencia. Y aunque parezca mentira, se puede hacer, como siempre, es cuestión de entrenamiento. ¿Cómo? Por ejemplo, parar tres o cuatro veces al día y crearse una cultura de pensar aunque sea un minuto o dos, a plantearse lo que uno hace. 

Por otro lado, la autoexigencia y el perfeccionismo hace que nos autovigilemos constantemente y no disfrutemos. En lugar de perfeccionismo es preferible la excelencia, que está al servicio de ser mejor. Michael Jordan dijo en una ocasión: "He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. 26 veces han confiado en mí para tomar el tiro que ganaba el juego y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y eso es por lo que tengo éxito". Eso es la excelencia.

lunes, 20 de febrero de 2012

¡ENTRENA TU CEREBRO!


Diversos estudios han demostrado que un minuto ‘enfrascados’ en un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios en el funcionamiento del cerebro y en el sistema hormonal. Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad. La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral.


¿Podemos cambiar nuestro cerebro con ‘buenas palabras’?

Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metafórica. Ahora sabemos que es literal: "Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro".

Así que, según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

Las palabras por sí solas pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales.

¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide desarrollarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.

Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando, hemos creado hábitos. Por eso debemos entrenar nuestro cerebro para liberarnos de esos automatismos y ‘desaprender’ los hábitos no adecuados adquiridos a través del tiempo y la repetición.

¿Cómo lo hago?

Cambie hábitos de pensamiento. Cuando decimos "voy a hacer esto" y no lo hacemos, alteramos físicamente nuestro cerebro.

Hasta ahora lo decían los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

Pero lo más importante para modificar estos hábitos de pensamiento es la ACCIÓN, nuestro comportamiento ayuda a cambiar las formas de pensar que no nos funcionan. Por eso es muy importante estar alerta a lo que hacemos y proponernos un cambio. Veremos que poco a poco empezaremos a ver las cosas de otra manera y el círculo vicioso se convierte en ‘círculo virtuoso’.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

LA FÁBULA DEL AGUILUCHO


Erase una vez un granjero que, mientras caminaba por el bosque, encontró un aguilucho malherido. Se lo llevó a su casa, lo curó y lo puso en su corral, donde pronto aprendió a comer la misma comida que los pollos y a com­portarse como estos.

Un día, un naturalista que pasaba por allí le preguntó al granjero:

-¿Por qué este águila, el rey de todas las aves y pájaros, permanece encerrado en el corral con los pollos?

El granjero contestó:

-Me lo encontré malherido en el bosque, y como le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser como un pollo, no ha aprendido a volar. Se comporta como los pollos y, por tanto, ya no es un águila.

El naturalista dijo:

-El tuyo me parece un bello gesto, haberle recogido y haberle curado y cuidado. Además, le has dado la oportunidad de sobrevivir y le has proporcionado la compañía y el calor de los pollos de tu corral.

Sin embargo, tiene corazón de águila y con toda seguridad, se le puede enseñar a volar. ¿Qué te parece si le ponemos en situación de hacerlo?

-No entiendo lo que me dices. Si hubiera querido volar, lo hubiese hecho. Yo no se lo he impedido.

-Es verdad, tú no se lo has impedido, pero como tú muy bien decías antes, como le ense­ñaste a comportarse como los pollos, por eso no vuela. ¿Y si le enseñáramos a volar como las águilas?

-¿Por qué insistes tanto? Mira, se comporta como los pollos y ya no es un águila, qué le vamos a hacer. Hay cosas que no se pueden cambiar.

-Es verdad que en estos últimos meses se está comportando como los pollos. Pero tengo la impresión de que te fijas demasiado en sus dificultades para volar. ¿Qué te parece si nos fijamos ahora en su corazón de águila y en sus posibilidades de volar?

-Tengo mis dudas, porque ¿qué es lo que cambia si en lugar de pensar en las dificultades, pensamos en las posibilidades?

-Me parece una buena pregunta la que me haces. Si pensamos en las dificultades, es más probable que nos conformemos con su compor­tamiento actual. Pero ¿no crees que si pen­samos en las posibilidades de volar esto nos invita a darle oportunidades y a probar si esas posibilidades se hacen efectivas?

-Es posible.

-¿Qué te parece si probamos? –Probemos.

Animado, el naturalista al día siguiente sacó al aguilucho del corral, lo cogió suave­mente en brazos y lo llevó hasta una loma cercana. Le dijo:

-Tu perteneces al cielo, no a la tierra. Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo.

Estas palabras persuasivas no convencieron al aguilucho. Estaba confuso y al ver desde la loma a los pollos comiendo, se fue dando saltos a reunirse con ellos. Creyó que había perdido su capacidad de volar y tuvo miedo.

Sin desanimarse, al día siguiente, el natu­ralista llevó al aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo:

-Eres un águila. Abre las alas y vuela. Puedes hacerlo.

El aguilucho tuvo miedo de nuevo de sí mismo y de todo lo que le rodeaba. Nuca lo había contemplado desde aquella altura. Tem­blando, miró al naturalista y saltó una vez más hacia el corral.

Muy temprano, al día siguiente, el naturalista llevó al aguilucho a una elevada montaña. Una vez allí le animó diciendo:

-Eres un águila, abre las alas y vuela.

El aguilucho miró fijamente los ojos del naturalista. Éste, impresionado por aquella mirada, le dijo en voz baja y suavemente:

-No me sorprende que tengas miedo. Es normal que lo tengas. Pero ya verás como vale la pena intentarlo. Podrás recorrer distancias enormes, jugar con el viento y conocer otros corazones de águila. Además estos días pasa­dos, cuando saltabas pudiste comprobar qué fuerza tienen tus alas.

El aguilucho miró alrededor, abajo hacia el corral, y arriba, hacia el cielo. Entonces, el naturalista lo levantó hacia el sol y lo acarició suavemente. El aguilucho abrió lentamente las alas y finalmente con un grito triunfante, voló alejándose en el cielo. Había recuperado por fin sus posibilidades.

lunes, 31 de octubre de 2011

NO DEJES IR LA VIDA EN COSAS INÚTILES

Reserva tiempo para REIR,
es la música del alma.

Reserva tiempo para LEER,
es la base de la sabiduría.

Reserva tiempo para PENSAR,
es la fuente del poder.

Reserva tiempo para TRABAJAR,
es el precio del éxito.

Reserva tiempo para DIVERTIRTE,
es el secreto de la juventud eterna.

Reserva tiempo para SER AMIGO,
es el camino de la felicidad.

Reserva tiempo para SOÑAR,
es el medio de encontrar tus objetivos.

Reserva tiempo para AMAR Y SER AMADO,
es el privilegio de los seres humanos.

Reserva tiempo para SER ÚTIL A LOS OTROS,
esta vida es demasiado corta para que seamos egoistas.

Nosotros no perdemos tiempo en la vida;
lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo.


Proverbio árabe

viernes, 22 de julio de 2011

MI PLANETA




Llevo ya tiempo viviendo en la Tierra y me ha parecido que ahora estoy en condiciones de poder escribir sobre mi planeta, no solo por la nostalgia, sino sobre todo por aquellas cosas, situaciones y relaciones que ahora vislumbro como muy importantes.

Para empezar, puedo decir que mi planeta no está organizado por países. Eso es algo que hace muchos años acordamos superar. Hacía que la gente, pensara de manera muy parcial, sesgada y sobre todo, muy, pero que muy limitada. Eso hacia que, no todos por supuesto, pero muchos, creyeran que lo suyo era lo mejor, lo único posible o acertado. Era increíble ver cómo algunos eran incapaces de entender que “vivir en la acera de enfrente” es tan solo eso, vivir en la acera de enfrente, como si en tu acera no pasaran esas cosas que criticas, censuras e incluso te molestan. Es sorprendente lo ciega que se pone la gente cuando divide a las personas en nosotros y ellos. Como mi plantea no tiene países, todos somos nosotros. Ciertamente no ha sido nada fácil. Pero ahora es mucho mejor.

Por supuesto que hay muchas lenguas y eso es muy enriquecedor. En mi planeta, cada uno intenta hablar en la lengua del otro, de manera que le podamos entender mejor y así además aprendemos a expresarnos de otra manera, por que queda claro que la nuestra ya nos es conocida. Lo verdaderamente enriquecedor de esto está en el esfuerzo que hacemos para entender y comprender a los otros. Todavía hay recuerdo de aquellos que se negaban a hacerlo. Utilizaban como pretexto, la defensa de “su cultura” y ha costado mucho que entienda que la mejor defensa de una cultura es que los otros la entiendan, la vivan y la disfruten. Cierto es que el sectarismo, es una involución, pero muchos no conocen otro camino de evolución y están llenos de temores y miedos. Por eso el método usado en mi planeta ha ayudado a muchos a evolucionar.

En este breve primer escrito, quiero finalmente destacar un etapa que es importante y que nos ha permito avanzar muchísimo, como sociedad y conjunto de personas. Y es que hace ya tiempo, y fue a raíz de eso, que empezamos a evolucionar, decidimos que no debería haber políticos. Que era un gasto totalmente superfluo e inútil. Cuando se empezó a desarrollar la propuesta surgieron muchas complicaciones, no por que la mayoría no estuviéramos de acuerdo y no lo viéramos con claridad. Fueron los propios políticos, con esa idea de que se creen imprescindibles, que crearon muchas trabas para sacar adelante la idea. La verdad es que es muy comprensible, ¿quien quiere dejar una actividad, lucrativa, no solo en dinero, sino sobre todo en “beneficios” asociados, coches, teléfonos, cenas, espectáculos, viajes, hoteles buenos, y más cosas (quiero dejar claro que en mi planeta los políticos, no sufrían ningún tipo de corrupción. Sino hubiera sido infinitamente más difícil y complicado). Ya volveré sobre este tema. Tan solo decir por ahora desde que hemos optado por los autogobiernos, aparte de ahorrar muchísimo tiempo y dinero, hemos ganado en eficacia, claridad y bienestar.

Ya seguiré escribiendo sobre mi plantea, hay tantas cosas que me gustaría contar………

viernes, 3 de junio de 2011

REFLEXIONES

"Lo que hacen los otros puede ser estímulo de nuestros sentimientos y acciones, pero no la causa"

Marshall Rosenberg. Comunicación No Violenta. Un lenguaje de vida.


… y con razón, porque no hemos adquirido el vocabulario de nuestra vida interior.

No hemos aprendido a describir con precisión lo que sentimos ni cuales son nuestras necesidades.

Estos últimos años somos más conscientes que nunca de las profundas semejanzas existentes entre todos los organismos vivos…

Toda vida es similar, y todos nos parecemos mucho más de lo que imaginamos.

George Wald (biologo, Premio Nobel)