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lunes, 20 de enero de 2014

OTRO ELEMENTO EDUCATIVO: NUESTROS PARADIGMAS



Un paradigma es una teoría, un modelo o explicación de alguna cosa. Los consideramos ‘mapas’ que pueden clasificarse en dos categorías principales: mapas del modo en que son las cosas y mapas del modo en que deberían ser. Con esto interpretamos todo lo que experimentamos, también a los hijos y su educación.
Cuanta más conciencia tengamos de nuestros paradigmas, en mayor grado podremos someterlos a la prueba de la realidad. Así lograremos una visión de nosotros mismos, los demás y el mundo mucho más amplia.
Esto nos permite sacar las siguientes conclusiones:

-      Las influencias que obran en nuestras vida (familia, escuela, trabajo...) tienen un efecto silencioso en nosotros y contribuyen a dar forma a nuestros paradigmas.
-     Tales paradigmas son la fuente de nuestras actitudes y conductas. Tratar de cambiar éstas a la larga es inútil si no examinamos nuestros paradigmas.
-      Tendemos a pensar que vemos las cosas como son. Pero no es así. Vemos el mundo como nos hemos condicionado para verlo.

Algunos paradigmas están guiando la educación que proporcionamos a los hijos, pues éstos explican las actitudes que tomamos en cuanto a su educación y orientan nuestras conductas. En pocas ocasiones nos cuestionamos lo válidas o fiables que son nuestras interpretaciones de la vida o nuestro modo de educar a los hijos. Pero lo cierto es que existen ciertos paradigmas que pueden estar manteniendo un problema conductual de nuestro hijo debido a las conductas que se llevan a cabo guiadas por dicho paradigma.
A continuación exponemos algunos ejemplos de esos paradigmas, fuente de ciertas conductas poco adecuadas para el niño o adolescente, que nos pueden hacer reflexionar.

“LOS HIJOS SON LO MÁS IMPORTANTE POR ENCIMA DE TODO”
Los padres pierden autonomía, su propia vida pasa a “un segundo plano” y su autoconcepto sólo reside en ser padres.
“Yo antes era Elena, y cuando nació mi hija Sara pasé a ser la madre de Sara”.

EJEMPLO:

Los padres hablan entre sí o con otro adulto y el niño interrumpe.

o   REACCIÓN DE LOS PADRES INADECUADA: dejan de hablar para atender al hijo. Éste aprende que lo importante y lo primero siempre es él. Que sus padres están sólo para atenderle.
o   MÁS ADECUADO: “ahora estoy hablando yo, cuando termine, puedes decir lo que quieras”. Respeto al adulto y a la vida de los padres como adultos. Los padres, ahora que tienen hijos, no son sólo padres; éste es un rol más que desempeñan y por tanto, no el único. 

“A UN HIJO HAY QUE CUIDARLO Y PROTEGERLO FRENTE A TODO”
Sobreprotección. El niño no adquiere suficiente autonomía ni autoestima debido a que los padres no le “han permitido” equivocarse. Siempre han estado ahí para solucionar cualquier problema. Producimos chicos con baja tolerancia a la frustración, pues nunca antes (siendo niños) se enfrentaron a ella. 

EJEMPLO:

Mientras el niño hace los deberes encuentra dificultades y manifiesta que no sabe realizar la tarea y que por tanto no la hace. (Frustración)

o   REACCIÓN DE LOS PADRES INADECUADA: “es que es muy difícil, pobrecito. El profesor le manda demasiado”. Lo hace por él o le permite abandonar la tarea. “mañana se lo dices al profesor, no lo hagas”.
o   MÁS ADECUADO: identificar el sentimiento de frustración, enseñar al niño a que debe encontrar él primero la solución; cuando lo haya intentado, entonces buscar ayuda; reforzar la tolerancia a la frustración.

“SU PADRE/MADRE ES MUY AUTORITARIO, ¡POBRECITO!, HE DE PROTEGERLO FRENTE A ÉL” 

Este pensamiento en el que uno de los progenitores va de “salvador” frente al otro que es “el malo” debilita la autoridad de ambos. Se produce una ruptura del consenso que debe haber entre los padres en cuanto a las normas y a la forma de educar e inculcar valores, responsabilidades, etc. 

EJEMPLO:

Llega más tarde de la hora que se fijó para que volviese a casa.

o   REACCIÓN DE LOS PADRES INADECUADA: “¿Porqué llegas tarde? Se te dijo a una hora y no lo has cumplido. ¡Muy mal! ... que no se entere tu padre que si no ya sabes que va a ser peor”. Se produce una incoherencia y se está reforzando la conducta inadecuada protegiéndole de las posibles consecuencias.
o   MÁS ADECUADO: Antes de salir, se consensua y discute entre los tres (padres e hijo) cuál será el coste de incumplir la norma, y ésta debe cumplirse en el caso de que no lo realice bien. Control de contingencias.

“DEBO CUIDAR EN TODO MOMENTO DE MI HIJO, TODAVÍA NO ES CAPAZ DE HACER ESTO POR SÍ SOLO”  “MI HIJO YA NO CUENTA CONMIGO, ESO NO PUEDE SER, DEBE NECESITARME SIEMPRE”

Estos pensamientos llevan consigo la sensación de pérdida de control sobre la vida de los hijos. El objetivo es criar una persona independiente capaz de desenvolverse en la vida por sí mismo sin tener que recurrir a sus padres para todo. Por tanto, este pensamiento no tiene cabida con esto, pues con él, criaremos niños dependientes e inseguros.

EJEMPLO:

El adolescente se va con sus amigos, cada vez pasa menos tiempo en casa y el tiempo de ocio lo pasa con los amigos en lugar de en familia.

o   REACCIÓN DE LOS PADRES INADECUADA: Controlar. Cuando no está en casa mira en su habitación sus cosas personales, le mira el móvil... Los padres ven peligrar su rol de “padre protector” y de aquél que es la referencia para su hijo de forma que se sienten inseguros.
o   MÁS ADECUADA: Negociar. Fomentar la comunicación, conocer su grupo de amigos, fomentar una cierta autonomía dejando claro que ésta requiere una cierta responsabilidad. Se debe permitir que tomen decisiones y que las pongan en práctica con sus propios recursos. Y, por supuesto, respetar su espacio e intimidad.


“A MI HIJO LE DARÉ LO QUE YO NO TUVE”
Parece que con esto, los padres, no quieren que sus hijos lo pasen mal porque no tengan cosas que deseen, de forma que se las dan de inmediato “para que no sufran”. Con ello, el niño se volverá incapaz de esperar para recibir un refuerzo, es decir, no será capaz de demorar las gratificaciones lo que conlleva una ausencia de autocontrol. Buscarán la inmediatez, con lo que objetivos más complejos y a largo plazo (aunque más gratificantes) perderán interés para ellos. 

EJEMPLO:           

               ♣ Hoy hay para comer pescado, pero al niño no le gusta…

o   REACCIÓN DE LOS PADRES INADECUADA: Aunque en un principio insisten, ante la continua negativa del niño: “pobrecito, no se va a quedar sin comer”, le preparan otra comida.
o    MÁS ADECUADO: Dejarle un tiempo suficiente el plato en la mesa y si continúa sin comerlo retirarlo, pero jamás darle después otro alimento, del tipo que sea, pues así solo conseguiremos reforzar la conducta de no comer el pescado. Por otro lado, si acaba por comerlo no debemos olvidar reforzar positivamente.

miércoles, 30 de octubre de 2013

PADRES ASERTIVOS COMO ELEMENTO EDUCATIVO



Cada vez más, en nuestra práctica clínica, constatamos que existe una habilidad fundamental para que los niños y adolescentes crezcan con una suficiente “higiene mental” y madurez psicológica, y a su vez para establecer unas buenas relaciones de comunicación: la asertividad de sus padres y demás educadores. Por ello, es un elemento que siempre incluimos en los Programas de Intervención y Formación que realizamos en nuestro Centro, ya que lo consideramos esencial para conseguir que los chicos lleguen a una madurez emocional de verdad.

Entendemos por “estilos educativos” el conjunto de valores, actitudes y hábitos de comportamiento que los padres mantienen respecto a la educación de sus hijos. Cada persona guía su actuación por lo que constituye su ‘filosofía de vida’ y sus aprendizajes previos. En concreto su actuación como educador, también configura una ‘filosofía de la educación’, que se traduce en habilidades personales y comportamientos concretos, y entre ellas se encuentran las habilidades asertivas. Éstas se desarrollan progresivamente en el tiempo, en un proceso de aprendizaje (esto es una ventaja, porque así todos las podemos conseguir). Un primer paso para ello, consiste en hacernos más conscientes sobre cómo nos comunicamos, para luego ir aplicando los distintos elementos que caracterizan una comunicación asertiva. Es importante conocernos a nosotros como educadores: nuestros miedos, habilidades, motivaciones, fortalezas y debilidades.

Para diferenciar los comportamientos asertivos de otros que no lo son, a continuación se exponen algunas conductas que corresponden a distintos estilos de comunicación. Invitamos a reflexionar sobre nuestro modo de comportarnos ante nuestros hijos.


PASIVA
ASERTIVA
AGRESIVA
CONTACTO VISUAL
Evitar la mirada.
Mantener contacto visual.
Mirar muy fijamente.
LENGUAJE CORPORAL
Alejarse, gesticular nerviosamente, jugar con objetos
Posicionarse frente al niño, con postura firme, pero no amenazadora. Los gestos acompañan las afirmaciones.
Postura del cuerpo tensa. Señalar al niño, gestos amenazadores.
MENSAJE
Disculparse en exceso, autoculparse.
Señalar el problema con claridad, centrarse en los hechos.
Culpabilizar, amenazar, etiquetar, sermonear.
GESTOS FACIALES Y VOZ
Voz entrecortada. Sonrisa nerviosa.
Volumen de voz apropiado y natural. La expresión de la cara sigue al mensaje.
Gritar.
Expresión airada, excesivamente afectado.

Ser “buenos” padres dependerá, en gran medida, del nivel de buena comunicación asertiva que se maneje en casa, y eso dependerá, sobre todo,  de nuestras habilidades personales.

La asertividad es una actitud intermedia entre una actitud pasiva o inhibida y otra actitud agresiva frente a otras personas, que además de reflejarse en el lenguaje hablado se manifiesta en el lenguaje no verbal. Además es un ‘estilo de vida’. Una persona asertiva suele ser tolerante, acepta los errores, propone soluciones factibles sin ira, se encuentra segura de sí misma y frena pacíficamente a las personas que le atacan verbalmente.

En resumen, ser asertivo con tu hijo significa decirle que ‘no’ en el momento adecuado  sin remordimientos y teniendo claro que es algo clave para su educación. A la vez le estaremos enseñando un modelo de comunicación y afrontamiento de dificultades ‘sano’.

Enseñar a moderar su respuesta ante el ‘no’ tiene las siguientes ventajas:
   
§      aprenden a tolerar la frustración y por tanto autocontrol emocional;

§      la seguridad en sí mismo y autoestima es alta;
§    aprenden a comunicarse con los demás también de forma asertiva y a no manipular ni ser manipulado por otros;
§   desplazan su ‘foco’ a los demás cuando es necesario, sin estar pensando constantemente en ellos mismos y sus necesidades.

viernes, 13 de septiembre de 2013

DOÑA CULPA



Hace poco releí unas palabras de la cantante Concha Buika : “La felicidad no se alcanza, siempre se tiene. Otra cosa es que quieras disfrutar de ella. No es algo que está fuera de nosotros. Te miras al espejo y ¿te parece poco el paraíso que tienes delante? ¿A qué otro paraíso quieres ir? Nos darían igual muchas cosas si no fuera porque nos obligan a sufrir. La vida de uno, ya cansa lo suficiente como para tener que echarte a la espalda la vida de otra persona. Voy a casarme conmigo misma, jurarme los votos a mi misma. Con una ceremonia estupenda voy a jurarme que en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y en la riqueza voy a respetarme y amarme”.

Últimamente nos encontramos en un considerable número de casos personas que nos consultan porque se sienten culpables de haber tomado una decisión, de haber tenido un comportamiento concreto o incluso de haber tenido un pensamiento en un momento dado. Suelen ser personas responsables, con una vida ‘controlada’ y se describen como “buenas personas”, pero se sienten muy poco libres.

¿Por qué pesa tanto la culpa? La culpa es uno de los recursos que utiliza la sociedad como medio de control y condicionamiento. Nuestro aprendizaje, experiencias, hábitos y estructuras mentales matizan nuestra percepción de la realidad, y desde ellos, percibimos, objetiva o distorsionadamente, la forma cómo nos relacionamos con los demás, y la culpa aquí juega un papel importante de ‘intermediación’.

Así que Doña Culpa muchas veces se disfraza de Responsabilidad y nos impone obligaciones, impidiéndonos, a su vez, tomar decisiones que nos permiten crecer y avanzar. El ser humano va eligiendo su camino en la vida, y sería bueno que nuestra primera responsabilidad fuera con nuestro bienestar, es difícil dar lo que uno no tiene. 

Por todo ello, como sigue diciendo Concha Buika: “La palabra culpa: ¡Fuera del diccionario! Ha de ser abandonada de todo código personal interno. La culpa es lo más absurdo del mundo. La culpa es para vagos. Lo que hay que hacer es reconstruir y con alegría”.